París volvió a la calma el martes luego que las autoridades impusieron un toque de queda para sofocar los peores disturbios vistos en el país en muchos años.
Al menos 2.400 personas fueron detenidas después de que alborotadores en ciudades de toda Francia chocaran con la policía el sábado, incendiaran autos, irrumpieran en edificios públicos y envolvieran en llamas un histórico ayuntamiento, durante protestas contra el aumento del costo de vida y las malas condiciones en las escuelas.
Pequeños grupos incendiaron contenedores de basura, bicicletas y otros objetos en las calles y saquearon comercios en París, Lyon, Marsella y otras ciudades la noche del domingo.
En la capital, el toque de queda se extendió desde las 11 de la noche del lunes hasta las 6 de la mañana del martes, y un helicóptero policial sobrevoló la Plaza de la República, un punto central de los enfrentamientos, barriendo la plaza con un reflector para comprobar la ausencia de transeúntes.
