La mandataria mexicana Claudia Sheinbaum ofrecía el lunes su primer informe de gestión tras 11 meses de gobierno marcados por la tensión generada por la política proteccionista del presidente Donald Trump y sus reclamos por las operaciones de los poderosos cárteles de la droga mexicanos en Estados Unidos.
“Hoy vengo a rendir cuentas no con palabras vacías sino con resultados que se reflejan en la vida cotidiana de millones de mexicanas y mexicanos”, dijo Sheinbaum durante un acto en el palacio de gobierno.
La presidenta admitió las “situaciones complejas” que ha enfrentado el mundo ante los araceles de Washington y resaltó que pese a ese escenario su gobierno ha logrado construir una “relación de respeto mutuo”. Agregó que espera alcanzar “aun mejores condiciones” en el marco del tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (el T-MEC) que será revisado en 2026.
A fines de julio Trump llegó a un acuerdo con Sheinbaum para postergar por 90 días la aplicación de un arancel general de 30% a los productos mexicanos mientras avanzan las negociaciones, pero se mantuvieron vigentes los gravámenes para parte del sector automotriz, el acero, el aluminio y el cobre.
Como había prometido durante la campaña electoral, Sheinbaum mantuvo en el inicio de su sexenio buena parte de las políticas de su predecesor y padre político, Andrés Manuel López Obrador (2018-2024), aunque le imprimió algunos cambios a la política de seguridad.
De la mano de su secretario del área Omar García Harfuch la mandataria se alejó de la anterior política de no agresión frontal a los grupos criminales e intensificó las detenciones de narcotraficantes y los decomisos de droga.
A su vez envió a Estados Unidos a 55 capos, entre ellos el histórico narcotraficante Rafael Caro Quintero, quien era requerido desde hace años por su vinculación con el asesinato de un integrante de la agencia antidrogas estadounidense DEA.