Japón levantó el martes una advertencia de sismo de gran magnitud en la costa noreste del país, una semana después de un terremoto de magnitud 7,5 que remeció el norte del país, lo que según las autoridades incrementaba el riesgo de que se produjese uno más potente más tarde.
El final de la alerta supone que los residentes en la zona ya no están obligados a dormir con ropa de calle, cascos, zapatos y bolsas de emergencia junto a la cama por si se registra un temblor de magnitud 8 o superior.
En una conferencia de prensa conjunta, funcionarios de la Agencia Meteorológica de Japón y la Oficina del Gobierno indicaron que la probabilidad de un sismo de gran magnitud ha disminuido un poco, pero el final del aviso no significa que el riesgo haya desaparecido e instaron a los residentes a mantener niveles adecuados de vigilancia y preparación.