Gobiernos de toda América Latina han empezado a movilizar bomberos, activar planes de contingencia y preparar los sistemas de agua, energía y transporte a medida que El Niño se fortalece en el Pacífico, planteando preocupaciones de posibles condiciones de sequía, calor extremo, inundaciones y otras afectaciones climáticas a lo largo de los próximos meses.
En tanto, los meteorólogos advierten que El Niño ya está en marcha y que cada vez es más probable que se intensifique a medida que avanza el año. A diferencia de los huracanes o sismos, el fenómeno climático se desarrolla gradualmente a lo largo de varios meses, dándole a las autoridades algo de tiempo para iniciar preparativos antes de que lleguen los impactos más severos.
Pero los expertos afirman que las autoridades de la región a menudo han tenido dificultades para transformar pronósticos en acciones, planteando dudas sobre si los países estarán mejor preparados que en episodios anteriores de El Niño que dejaron daños económicos generalizados y alteraron los sistemas de agua, energía y alimentos.
“Llegó el momento de tomar decisiones, de una preparación eficaz y de una coherencia política para ser realmente proactivos en esta ocasión”, subrayó Rodney Martínez, representante de la Organización Meteorológica Mundial (OMM por sus siglas en inglés) para América del Norte, Centroamérica y el Caribe.
“El Niño está confirmado. El Niño está en curso. No es simplemente una posibilidad”, puntualizó.
