Un acuerdo de alto el fuego para poner en pausa los combates con Irán pendía de un hilo el miércoles después de que la República Islámica cerró nuevamente el estrecho de Ormuz en respuesta a los ataques israelíes en Líbano. La Casa Blanca, por su parte, exigió la reapertura de la vía fluvial mientras busca mantener en marcha las conversaciones de paz.
Estados Unidos e Irán clamaron victoria después de alcanzar el acuerdo, mientras que gobiernos de todo el mundo expresaron su alivio, incluso cuando se registraban más ataques con drones y misiles en Irán y países del golfo Pérsico. Al mismo tiempo, Israel intensificó sus ataques contra el grupo político-militar Hezbollah en Líbano, alcanzando sin previo aviso varias zonas comerciales y residenciales de Beirut. Al menos 112 personas murieron y cientos resultaron heridas en uno de los días más mortíferos en la más reciente guerra entre Israel y Hezbollah.
La nueva ola de violencia amenazaba con descarrilar lo que el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, calificó como un “frágil” acuerdo.