Estados Unidos impuso una serie de nuevos controles que ralentizarán el ingreso del ganado mexicano y demorarán la recuperación del hato estadounidense que ronda las 86 millones de cabezas —el nivel más bajo en 75 años— y que enfrenta un déficit de alrededor de 1,2 millones de cabezas que ha incidido en el alza del precio de la carne en ese país.
De acuerdo con el protocolo definido por las autoridades estadounidenses, en la primera semana de reapertura sólo se permitirá el paso de 700 reses al día, se subirá a 900 en la segunda semana y se irá incrementando progresivamente hasta alcanzar 1.300 diarias, indicó a The Associated Press el médico veterinario Arturo Ruiz, responsable de sanidad animal del estado de Sonora.
Ruiz explicó que el nuevo protocolo también contempla la colocación en las orejas de las reses de identificadores con radiofrecuencia, la instalación de arcos para detectar los identificadores y el uso de perros entrenados para la inspección que realizarán los funcionarios del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) antes de autorizar el paso del ganado mexicano hacia Arizona.
