Las autoridades evaluaban el miércoles los estragos provocados por los fuertes temporales que azotan Chile, una de las peores tragedias climáticas registradas en el país en las últimas décadas que ha dejado al menos 13 muertos, 16 heridos y miles de personas afectadas.
Una de las situaciones más graves se registra en el norte del país, en especial en las regiones del Atacama y Coquimbo, donde las intensas lluvias, inundaciones y vientos han generado una crisis sanitaria, con cortes del agua potable y de la energía eléctrica que siguen golpeando a los residentes.
De acuerdo con el último balance del Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred), la gran mayoría de las casi 65.000 personas que siguen aisladas a raíz de la emergencia están en estas dos regiones.
Al menos cuatro personas permanecen desaparecidas, otras 3.469 han resultado damnificadas en algún grado por la catástrofe, mientras que 1.552 están refugiadas en albergues debido a las alertas meteorológicas vigentes. Un centenar de viviendas han sido completamente destruidas, al paso que casi 25.000 han sufrido daños de diferentes magnitudes.
