Con la integridad de la FIFA y de la Copa del Mundo bajo ataque por parte de dirigentes del fútbol europeo, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, reconoció que atendió una llamada del presidente Donald Trump antes de que el delantero estadounidendese Folarin Balogun fuera habilitado para jugar contra Bélgica en los octavos de final más tarde el lunes.
Balogun fue expulsado en el partido de Estados Unidos contra Bosnia-Herzegovina la semana pasada, lo que derivó en una suspensión para el duelo ante Bélgica. Trump llamó a Infantino después del partido con Bosnia para interceder y pedir que se revocara la decisión, y la FIFA levantó la suspensión el domingo.
Eso provocó un día de furia fuera de las canchas en el Mundial.
La federación belga de fútbol impugnó el fallo de la FIFA de no hacer cumplir la sanción a Balogun. La UEFA describió la decisión como una violación “incomprensible” del Estado de derecho del fútbol. Trump reconoció que llamó a Infantino y se atribuyó el mérito de haber logrado que la FIFA revisara la tarjeta roja.
